En el año 1820, en un pueblecito de Francia la joven Lilie hija de un jardinero y huérfana de madre. Al criarse sin madre, su padre la súper protegía y al ser hija única, pues la pequeña niña tenía que utilizar más la imaginación ya que tenía que jugar sola, por eso fue cultivando su creatividad y su gran afición por las flores y las  hierbas. Fue experimentando y descubriendo poderes curativos de las mismas y en el pequeño jardín de la casa que vivía con su padre empezó a plantar algunos tipos de hierbas.

Ingenua y a su vez madura con mucho sentido de la responsabilidad la joven Lilie siempre pensando en hacer el bien, mientras que su padre haría todo lo que fuera por verla feliz ya que no tenía madre, sin embargo ella pensaba lo mismo hacia su padre, en realidad se protegían mutuamente. Justamente al lado del jardín tenían un pequeño invernadero, gran parte de cristal. Ahí con la ayuda de su padre consiguió armar cuatro mesas con maderos viejos y unos clavos oxidados con la intención de que sus primeros clientes pudieran sentarse a tomar estas infusiones mágicas. . . Poco a poco fue decorando este pequeño lugar, cada día más bonito. La joven Lilie merodeaba por los mercados donde podía encontrar tazas, platos, cubiertos etc y lo fue decorando con ese arte especial que ella tenía, todo muy fino, realmente se fue convirtiendo en un lugar muy acogedor.

En una parte de este pequeño salón tenía una zona reservada con unas tazas de lo más finas y entre medio una muñeca de trapo que su madre le había hecho antes de nacer Lilie. Para ella era una de las cosas más importantes en su vida, conservar esta valiosa muñeca ya que era lo único que tenia de la madre que nunca conoció. En muy poco tiempo empezaron a venir parejas distinguidas bien vestidas y empezó a convertirse en un agradable y muy acogedor sitio. Lilie empezaba a sentirse orgullosa de si misma, no podía creerse que las cosas le fueran tan bien en cuanto a la decoración y aceptación de las infusiones. Este pequeño negocio sin ánimo de lucro empezó a ir muy bien!

Pero un maldito día ocurrió lo inevitable, su novio bastante celoso entró en este pequeño establecimiento y se encontró con una escena lo que para él era terrible. Pudo ver como la joven Lilie aparentaba estar coqueteando con un cliente; sin mediar palabra el inmaduro muchacho empezó a romper todo. Ante la vergüenza y decepción, Lilie salió corriendo del lugar y se adentró en el bosque cercano. El padre de Lilie después de ese desastre, lo primero que hizo fue ir a la muñeca y sacarla antes que alguien la cogiera, lamentándose por lo ocurrido diciendo: por qué? Mi hija nunca ha hecho daño a nadie, por qué le pasan esas cosas a ella, simplemente con mucho celo guardó la muñeca en su casa, sin imaginarse que jamás volvería a ver a su hija.

Más tarde su novio se entera que ese muchacho era un primo de ella y también gay. Pasaron varias horas y Lilie no aparecía. En realidad no apareció nunca más, por mucho que la buscaron, ni rastro de ella. Su novio siempre pensó que estaba viva pero escondida y que no aparecería por miedo. Que simplemente se había marchado a otro pueblo o aldea cercana con algún otro familiar. Pasados unos meses, Antoine, su novio, restauró la pequeña tienda de té, convirtiéndola en un sitio muy maravilloso de nuevo llena de flores, con la más fina vajilla, etc. algo muy especial con las intención de que ella volviera. Pasado un tiempo en este maravilloso pequeño salón se podía sentir la presencia de Lilie. Los clientes decían que veían como sombras, pero no veían personas, simplemente no entendían que estaba pasando. Sin embargo estas energías les hacía sentir bien. Cuando Antoine oía estos comentarios, por una parte se decepcionaba y por otra se alegraba por la idea de sentir que Lilie había vuelto de alguna forma.

Pero había una maldición posiblemente hecha por la abuela de Lilie. Pasado dos años después de haber montado el salón ocurría algo para tener que cerrar. Era un castigo al joven Antoine. Mientras que Antoine en su mente oía una voz que le decía que lo intentara en otra parte, él lo hacía y montaba uno tras otro. Lo que no sabía Antoine es que esa maldición ocurriría cada dos años y así sucesivamente, y así se han ido montando muchos lilies Gardens y siempre ocurriría lo mismo. Antoine murió con la esperanza de encontrar a Lilie de alguna forma.

Los años pasaban y la tradición de seguir montando Lilies seguía, por familiares de Lilie por parte de su madre, que ella en vida nunca conoció. La bruja de ese pueblo de Francia predijo que la maldición terminaría cuando se montara un Lilies en una isla cerca de áfrica. Aseguran los aldeanos que esa bruja siempre acertaba en lo que decía y también predijo que Antoine encontraría la paz en ese Lilies de la isla, ahí descansaría para siempre y por las noches se encontraría con Lilie para vivir en espíritu lo que no pudieron en vida.

Actualmente en Lilies Garden se puede sentir la presencia de algún tipo de energía según comentan los clientes, una tranquilidad y paz al mismo tiempo, algo que no se puede describir, algo mágico. El local ha sido montado por descendientes de sangre de Lilie, se ha hecho por impulso sin saber que se estaba montando realmente. Hasta el final después de haberlo terminado y ver la obra final, esta persona se da cuenta que no puede parar de crear cosas para Lilies Garden y según la bruja, no sería el último. El siguiente según la hechicera será una gran porción de tierra con muchos jardines fuera del casco urbano.

También ha venido ocurriendo desde hace mucho tiempo, en casi todos los Lilies anteriores, ha estado visitando una clienta vestida de lino blanco y una pamela, de aspecto pálido y de avanzada edad, con una voz tímida y misteriosa, como si estuviera ausente. En el caso de este Lilies la verdad es que ha venido una clienta con esas características, al menos tres veces en algo más de un año. ¿Casualidad? No se sabe.